viernes, 8 de junio de 2018

Dos cuartas de maiz

Jueves, 7 de junio

El sol se cuela por un resquicio inesperado en el mapa del tiempo. Tiende un puente entre los días de lluvia a los que mañana mismo regresaremos. Se despereza el mercurio virtual de los termómetros digitales en los salpicaderos de los coches. Sube la temperatura y el calor nos acuna todavía con timidez, efímera caricia.
Añoramos el calor del que renegaremos en agosto. Se nos olvida bailar bajo la lluvia, ahora que el invisible anticiclón nos lo permite. Esquivamos los charcos que nos obligaban a dejar vírgenes cuando chicos. Sacudimos el tedio de la lluvia que se acumula en la lona del paraguas.
Mañana volverá la lluvia, como regresan siempre los besos tras los desencuentros. Las nubes, agazapadas a lo lejos, tan sólo esperan una orden. Nosotros, bañados de cielo azul por un día, sabemos de su regreso a sabiendas de que tarde o temprano se marcharán huyendo del verano. El mismo verano que ya se anuncia con dos cuartas de maíz sobre los campos y hormigueros como volcanes por los suelos.


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